Cronología
Historia del kitesurf
De una patente holandesa a un deporte global: el viaje de cuatro décadas que transformó la relación del ser humano con el viento.
El kitesurf no nació de un solo inventor ni de un solo momento. Fue el resultado de décadas de experimentos, fracasos, intuiciones y accidentes afortunados. Esta es su historia.
1977
El kite como motor
Gijsbertus Adrianus Panhuise patenta en Holanda el concepto de una tabla deslizante impulsada por una cometa en el agua. La idea existe en papel, pero todavía no encuentra forma práctica.
1984
Los hermanos Legaignoux
Bruno y Dominique Legaignoux desarrollan en Francia el primer kite inflable funcional. Patentan el diseño en 1984, sentando las bases del equipamiento moderno. Su kite es estable, relanzable y controlable.
1996–1998
Los primeros practicantes
Laird Hamilton y Manu Bertin son filmados kitesurfando en Hawaii. Las imágenes circulan en el mundo del surf y generan una atención sin precedentes. En Europa, las primeras escuelas empiezan a formarse.
2000
Llega a Argentina
Los primeros kites inflables llegan a las costas bonaerenses, traídos por viajeros y deportistas que habían conocido el deporte en Europa. Se forman los primeros grupos informales de kiters en la costa atlántica.
2005–2010
La comunidad crece
Con la mejora de los sistemas de seguridad y la aparición de internet, el kitesurf crece exponencialmente en Argentina. Se fundan las primeras escuelas. Los spots patagónicos empiezan a figurar en los radares internacionales.
2015
El foil transforma todo
La tecnología del hydrofoil llega al kitesurf y cambia las reglas del juego. Con el foil, el kiter se eleva sobre el agua y puede navegar en condiciones de viento muy leve. Una nueva generación de kiters abraza la disciplina.
Hoy
Argentina en el mapa mundial
Argentina cuenta con una comunidad activa de kiters, spots reconocidos internacionalmente y una identidad propia dentro del deporte global. La Patagonia, en particular, es destino de viajeros de todo el mundo.